Que bueno el mundo celta. Salí hacia allí el viernes por la noche. Es una fiesta con 100.000 personas, en medio del monte, con conciertos de música celta, y alcohol, y mucha gente, y todo vale, pero… que bueno. Todo, menos donde aparcar. Luis, el poli, no se le ocurre otra cosa que decirle a un policía “eh, que soy compañero, ¿Dónde hay aparcamiento?”… ni puto caso nos hizo el policía. Aparcamos como cualquier otro.
Yo, ya había ido otros años. Del aparcamiento a la fiesta, hay una tirada, pero ponen buses. Avisé: “ojo, pillar bus, que aunque hay cinco buses, mucha gente está sobada en el bus y no baja”. Mis amigos se rieron, pensando que lo decía de coña, hasta que vieron la realidad, muchísima gente va sobada en el bus, y hacen el circuito entero sobando. El bus hasta arriba, y ves que nadie baja. Subimos, y llegamos a la fiesta. Yo, decía a luis para coñearlo: “oiga, compañero, ¿algún aparcamiento? Cambio…”, burlándome de su intención de sacar ventaja a ser policía.
Una vez llegados a la fiesta, pillamos alcohol, para coger ritmo. Abunda la gente con perro. Es curioso, pero mires a donde mires, hay un macarra con perro. Bebimos, la fiesta me encanta, llena de gente, hasta que llega el momento de irse. Ahí pasó lo mejor.
Claro, ¿Qué hacer? ¿pillar el bus? Como ya dije, los buses están llenos de gente que hace el recorrido una y otra vez, que están siempre llenos, y, a parte está la cola de los ingenuos que piensan que un bus se vaciará, y que entrarán. Les dije a mis amigos de ir andando, que en 40 min llegábamos al coche, y que en el bus, no entraríamos. Me hicieron caso, y tenía yo razón, que pasaron los buses a nuestro lado con gente pegada al cristal, je. (creedme, es la misma gente, que no baja, que está dando vueltas por hacer la gracia).
Dejado el mundo celta atrás, nos aventuramos a 40 min de andar hasta el coche, con nuestro litro de whisky (en mi caso) , y la cerveza (en el de ellos), y ya contentos por el alcohol.
Toda el camino hasta el aparcamiento está lleno de conos bordeando la carretera. Cogí un cono suelto, que había en la cuneta, para hacer burla a luis. “oiga, si, cambio, compañero, ¿hay aparcamiento? cambio”…. nos reíamos. Anduve haciendo el gilipollas con el cono, a modo de altavoz, camino del aparcamiento, unos 15 min, hasta que de repente... aparece una patrulla de la policía y se bajan del coche…
“oiga, contra el capó del vehículo”- me dice el policía. – “suelta el cono, y ponga todo lo que tenga en su riñonera en el capó”
Claro, yo, flipando, suelto el cono (de los 450 que había en la carretera) en el suelo, al lado de mi vaso de whisky.. (iba a gritar por el cono “atención, compañero, cambio”, para hacer la gracia, pero igual me mataban). Claro, pongo en el capó lo de la riñonera; móvil, cartera, y llaves de casa,… me mira el policía y me dicen : “ahora vacíe los bolsillos”. Quito un pañuelo de cada bolsillo, que fue ridículo poner dos pañuelos. El tío me mira y me dice “¿no tienes nada mas que pañuelos?”. Pues no. Me entra la risa. Mal asunto, que me miran mal. Ahí estaba yo, con la risa tonta, y el policía me dice. (conversación verídica):
Policía: -“¿eres el que estuvo poniendo conos en medio de la carretera”
Kencho: - “no, yo soy el que iba andando con un cono, haciendo el gilipollas hablando como si fuera un altavoz” (sigo con la risa tonta)
Policía: - “¿arrancaste el cono?”
Kencho: -“no, estaba en la cuneta” (risa escojonándome, con todas mis cosas encima del capó)
Policía: - “¿no sabes que esos conos tienen dueño?”
Kencho: - (yo, ya partiéndome de risa exagerao y gritando) “PERO SI HAY TROPECIENTOS CONOS, SI ENCONTRÉ ESTE EN LA CUNETA, Y MIRA, HAY MUCHOS MAS DELANTE, AUN QUEDAN A PATADAS”
Policía; . “¿Qué querías, llevártelo para casa?”
Kencho: “pues no” (la verdad era que si, y lo conseguiría, si no fuera por ellos)
El caso es que nos miraron los D.N.I, y mi colega, Luis, el policía, pues claro, les enseñó la placa, y me dice el tío…
“Siempre pagan justos por pecadores", en plan, que buenos son mis amigos, y que malo yo, jugando con el cono.
Ahí me pasé de listo, y con gran risa dije; “yo es que soy pecador, que le voy a hacer, siempre pagan justos por mi”. El policía, ni caso.
Me miró con cara de “te mereces unas hostias” pero me dijo que cogiera mis cosas, que dejara el cono, y que siguiéramos, y que no hiciéramos cafradas que volvieramos para “Narón”…Se metió en el coche, mientras su compañero (el poli bueno) se reía al ver que recogía mi vaso de whisky que dejara delante de su coche. Si es que en el fondo no tengo maldad ninguna. Al lado nuestra, otro cono estaba tirado en la cuneta, aunque no lo cogí.
Fue buenísimo.
Mañana cumpleaños de Berto, ojalá fuera tan entretenido y hubiese conos … “Cambio y corto, compañeros”