nacimos para vivir

lunes, diciembre 17, 2007

De Manifa

Me encantan las manifestaciones para pedir cosas laborales. Mola. Yo creo que por eso me nombraron delegado de personal (de trabajadores de extranjería, y otros departamentos que la verdad, aún no conozco). Me encanta protestar.

Eso de ser conformista y pensar "si ya estamos bien", no no no. Hay que intentar mejorar los sueldos, que son una mierda, y, ya de pedir...

¿Que pedimos ahora los funcionarios? Pues lo de este ENLACE.

Yo, lo veo bien.

Así que hoy a las 4 de la mañana, salgo para Madrid... y luego, para Ferrol con la familia a pasar las navidades.

No habrá internet así que felices fiestas a todos.

domingo, diciembre 16, 2007

Bueno, pero ¿A que precio?

En "Los Monegros", se ha aprobado el "Las Vegas Español"

Que bien, crecimiento económico para una región. ¿Y? ¿Que pasa si al final no recala tanto en la gente unos casinos y mitad de los locales están vacios? ¿Cuantos años puede llamar la atención?

Estas cosas en teoría salen bien en sus comienzos, pero recuerdo que si Terra Mítica o El Parque Warner van bastante regular, tendiendo mejor imagen, no creo que unos casinos puedan llegar a tener tanta afluencia. Igual me equivoco.

Pero, independientemente del negocio, que es problema de quien invierte, está la parte que jamás se podrá recuperar. Y esa es la parte que realmente me fastidia pensar.

¿Cuanta agua se necesita para mantener semejante monstruo? ¿Cuál es su impacto ecológico? Nos metemos con los campos de golf, y dejamos que siga adelante esto. Lamentable

Creación de empleo, ¿sea al precio que sea?

Me parece una animalada.

domingo, diciembre 02, 2007

¿cuales son tus derechos?

Creo que la nacionalidad es algo muy personal, y que obligar a una persona a renunciar a ella para tener derechos, es una putada.

Nos olvidamos de que la mayoría de gente viene por que en sus países no son escuchados y estar marginados en la pobreza. Los pobres no son nada. ¿Cuanta gente escapa de dictaduras? Cuando en un país no eres escuchado, o estas perseguido por ser "oposición al gobierno", o simplemente por ser pobre... tienes que irte y buscar un lugar donde tener voz.

Mucha gente viene a España, pensando que aquí serán tratados con respeto. Para mi, ser tratado con respeto, no es solo ser majetes al decir hola, sino darles derecho a hablar.

La inmigración es un 10% de España. ¿Cuantos musulmanes radicales puede haber? una cantidad ridícula.

Además, ningún partido podría por ejemplo vulnerar la constitución, por tanto, esa amenaza es mas bien un peligro irreal. Pensar que aquí se pondría el burka es ridículo. También os olvidais que para ser parte del gobierno, hay que ser Español.
Por cierto, esto que os parece tan peligroso, que sepáis que Bélgica, Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda e Irlanda reconocen también el derecho al voto de los ciudadanos no europeos.
Irlanda y Suecia fueron los primeros países en reconocer el derecho de voto activo y pasivo para los extranjeros (Irlanda en 1963 el activo y en 1974 el pasivo, Suecia ambos en 1975), seguidos de Dinamarca (1981) y los Países Bajos (1985). El Reino Unido reconoce el derecho de voto a los originarios de la Commonwealth.

Y me parece que las mujeres no han perdido derechos.
¿Acaso no hay partidos de extrema derecha? Sin embargo, nunca llegaron a ningún lado.

Tenemos que avanzar al concepto de ciudadanía, vinculándolo a la residencia y no a la nacionalidad, para que incluya a todas aquellas personas que viven y trabajan en el Estado Español, independientemente de su origen. No olvidemos que si España ha sido el que mas ha crecido de la unión europea, ha sido en gran parte por la llegada de extranjeros.

No puede ser que sigamos trantando a los extranjeros como si fuesen números, que solo tengan derecho a trabajar para echarlos cuando ya no sean útiles.

Esa política exclusista, destaca sobretodo en Suiza y Alemania, donde ser extranjero es ser un robot para trabajar, y luego marcharse. Y, otro país, Francia, también bastante cerrado con los inmigrantes, ya hemos visto como han terminado por tener su política de marginación.